Posesión y Pureza
11:30 a.m.Cuando Dios creó el matrimonio, Él lo creó para florecer mientras estuviera ligado por dos leyes: la ley de la posesión y la ley de la pureza.
El matrimonio es compartir: Se comparten los niños, una chequera, una casa, y los detalles íntimos de su vida. La Biblia se refiere a este tipo de compartir como "una sola carne" (Génesis 2: 24-25). Esta es la ley de posesión.
Una vez que se convierte en una pareja casada, todas las cosas que se poseen individualmente se mezclan. Los celos resultan cuando se niega a dar la propiedad completa de algo al cónyuge. Esto viola la ley de la posesión y trae problemas a el matrimonio.
Una forma en que la gente viola la ley de posesión es a través de la dominación. Esto sucede a través de la intimidación, la manipulación o incluso un estilo de personalidad. Dominancia significa tomar el control de algo: su dinero, niños, casa, o el horario. Esto Siempre es Destructivo.
Los estudios han demostrado que el dominio conduce a la satisfacción marital disminuida, porque un cónyuge no se siente igual al otro.
Otra violación de la ley de posesión es la independencia - cuando uno de los cónyuges decide que él o ella sólo va a hacer lo suyo. Es el egoísmo básico que puede transformarse en un matrimonio asesino. Una persona egoísta es mejor que se quede sola.
Una tercera violación de la ley de posesión es la protección. Aparece cuando un padre intenta proteger a sus hijos de un nuevo cónyuge en una familia mezclada. Aparece cuando un cónyuge trata de proteger ciertas cuentas bancarias o fondos. Estas acciones van en contra del espíritu de un matrimonio saludable.
Para restablecer la ley de posesión en el matrimonio es necesario preguntarle al cónyuge sobre cada decisión. Ambos pueden ser diferentes, pero tienen que ser socios. La relación es más importante que ciertos asuntos como la disciplina o las finanzas.
Otra ley importante sobre el matrimonio es la ley de la pureza de Dios: "En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza." (Génesis 2:25 NVI). En un matrimonio puro, ambos pueden exponer sus diferencias y hablar sobre áreas sensibles sin ningún problema. Cuando el pecado entra en el matrimonio, comienza a aparecer la desconfianza, se deja de ser capaz de confiar en el otro. Como Adán y Eva, se empieza a ocultar las diferencias y sensibilidades.
Estar "desnudos y sin vergüenza" significa que se puede hablar de cualquier aspecto, mental, emocional, espiritual y físicamente, sin vergüenza. El lugar más seguro es el cónyuge, y viceversa. Eso significa hablar entre sí con amabilidad y respeto, significa eliminar el sarcasmo y la crítica de las conversaciones.
Un matrimonio marcado por la pureza significa que se es cuidadoso con la forma en que se tratan. Si se es sincero el uno con el otro y tomar responsabilidad de los errores propios.
Seguir las leyes de Dios sobre la posesión y la pureza, nos llevarán a vivir un matrimonio de sueño.

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